Día 7. ¿Estás Listo Para Recibir?

Actualizado: jun 9

Todos hemos escuchado que es mejor dar que recibir. Es una de esas gotas de sabiduría tradicional que se nos otorga casi desde que nacemos. Desafortunadamente, esta gota de sabiduría le da mala fama al acto de recibir. A decir verdad, el recibir es una parte vital del proceso de dar, y a menos de que aceptes recibir, pronto encontrarás que es imposible dar a los demás. Así es que por hoy, nos enfocaremos en prepararnos para recibir.


El día de ayer, la Tarea fue crear un Plan de Negocio para la Prosperidad, poner por escrito los deseos que quieres obtener dentro de los siguientes cinco años. Ahora que tienes tus deseos por escrito lo siguiente que debes preguntarte es "¿Estoy listo para recibir estas cosas que deseo?"

Puede ser que te estés preguntando, "¿Está loca Kate? No hubiera yo escrito algo que quería si no estaba listo para recibirlo." Y a primera vista, eso es probablemente cierto. A medida que escribías tus objetivos y deseos, estabas pensando en lo bien que se sentiría obtenerlos. Cuando menos espero que lo hayas pensado, porque esa alegría que sientes cuando piensas en recibir algo que deseas en tu vida es parte del proceso de manifestación y esos sentimientos deben ser nutridos lo más frecuente posible.


Pero más adentro, en ese lugar dentro de ti que se ha acostumbrado a las cosas como están ahora, puede ser que sientas diferente. Verás, hay una parte en nosotros – a veces nos referimos a ella como el subconsciente – que cree que es responsable de mantenernos a salvo. Para esta parte, cualquier cosa desconocida o no familiar es una zona de peligro.


Es por esto que nuestro subconsciente cree que nuestras actuales circunstancias, sin importar lo incómodas que sean, son preferibles a aventurarnos a lo desconocido. Así es que cada vez que tratamos de crearnos una mejor vida, suena la alarma y el subconsciente puede tratar de sabotear nuestros esfuerzos. Sin embargo, todo lo que tienes que hacer para evitar que esto suceda, es revisar tus sentimientos internos y confrontar cualquier temor que surja durante el proceso.


Digamos por ejemplo que uno de tus objetivos a cinco años es que seas multimillonario. Esto puede ser un paso muy grande desde tu situación actual y desde tu zona de confort no tan cómoda. Si es así, la alarma comenzará a sonar en el momento en el que escribas esa meta. "¡Oh, cielos!" dirá tu subconsciente, "está hablando en serio. Se está comprometiendo por escrito. Debo de hacer algo rápido antes de que se ahogue."


Acto seguido, comenzarás a recordar la forma desagradable en la que tu papá se expresaba acerca de su jefe, hablándote de la espantosa persona que era; tan egoísta, tan ambicioso, tan poco amable. También recordarás los cientos de veces que te dijo tu papá, "Hagas lo que hagas, nunca vayas a ser como este hombre. Tiene millones y millones de dólares y no suelta un solo centavo a menos de que lo obliguen."


Aunque el recuerdo siempre ha estado ahí, quizá nunca te hayas dado cuenta de que realmente adoptaste las palabras de tu papá como una creencia irrefutable. Así es que ahora que estás pensando en convertirte en multimillonario, tu subconsciente comienza a aventar banderillas rojas por todas partes, porque cree que estás realmente pensando en hacer lo impensable, un pecado imperdonable. ¡Estás tratando de ir en contra de una creencia tuya! Y tu subconsciente, tratando de salvarte, comenzará a construir muros de resistencia por todas partes.


Por eso la auto-consciencia es tan importante, y el camino más sencillo hacia la auto-consciencia es por medio del cuestionamiento. Porque una vez que comiences a cuestionarte y comiences a escuchar las respuestas que llegarán en forma de recuerdos, presentimientos y quizá hasta en forma de sueños, entonces estarás al tanto de las resistencias que puedes tener para obtener tus deseos. Una vez que reconozcas una creencia vieja o una barrera, puedes cambiarla o borrarla, pero primero debes de saber que está ahí. Por eso la acción de hoy es preguntar.


La Acción del Día:


1. Pregúntate si verdaderamente estás listo para recibir lo que deseas que escribiste el día de ayer. Mantente alerta a las respuestas que puedan surgir. Mañana discutiremos como resolverás esas respuestas.


2. Lee de nuevo tu Plan de Negocio para la Prosperidad.


3. Coloca tu cuota de dinero del día de hoy en tu contenedor y lee la afirmación que está en el contenedor tres veces.


4. Bendice a la persona o personas en tu lista de bendiciones. Imagínalos felices con sus vidas así como tú lo estás en la vida que acabas de crear en tu Plan de Negocio para la Prosperidad.


Nota: Cualquiera puede leer un libro acerca de cómo crear una mente próspera. La clave no está solamente leerlo, la clave está en hacerlo. Ninguno de los planes de acción que se te han dado tomarán mucho tiempo para completarse. Sin embargo, cada uno es un paso vital a lo largo del camino hacia la prosperidad. Si decidieras brincarte alguno, en vez de avanzar en este camino, corres el peligro de quedarte estancado en el mismo lugar.



El Pensamiento del Día:


"En este instante, en todo el mundo, toda la humanidad estamos inhalando oxígeno y exhalando bióxido de carbono. También lo está haciendo el resto del Reino Animal. Y ahora, en este mismo instante, en todo el mundo, los miles de millones de organismos del reino de las plantas están haciendo exactamente lo contrario — respiran bióxido de carbono y exhalan oxígeno. Lo que ellos dan, nosotros recibimos y lo que nosotros damos, ellos reciben.

"Así es que, cada cosa que alguien da puede suceder sólo porque alguien la recibe." —Bob Burg y John David Mann, de Dar para Recibir.