DIA 38. Moviéndonos a Tierras Altas

Si vamos a lograr el nivel de prosperidad que soñamos, algo que siempre debemos recordar es que la vida es, sobre todo, un asunto de elección. Mientras que quizá no siempre elegimos nuestras experiencias, sí elegimos de manera consciente nuestra reacción ante estas y es por medio de estas reacciones como diseñamos nuestras vidas.


Claro, la mayoría de nosotros no sabe lo importante que son nuestras decisiones, en especial cuando nuestras vidas se encuentran en caos. Cuando tenemos problemas, es difícil que veamos algo más que los problemas que nos rodean. Cuando el mundo parece estarse desmoronando a nuestros pies y sentimos que la única posible reacción es desmoronarnos con el, la idea de que podemos cambiar las circunstancias por elección parece disparatada. Pero la verdad permanece: Siempre podemos elegir.


Y siempre estamos eligiendo. Aun cuando nos hemos convencido de que no tenemos otra alternativa, estamos decidiendo: Estamos decidiendo NO tomar el control de la situación. Al hacer esto, nos encadenamos a creer que no tenemos opciones disponibles. Esto drena nuestra energía y literalmente nos convierte en cautivos de nuestra propia prisión mental.


La buena noticia es que hay salida, podemos escapar. Tenemos las llaves necesarias para soltarnos de estas prisiones auto-impuestas, y aun en esos momentos en los que estamos estresados, abrumados y que sentimos que nuestras vidas están completamente fuera de control – aun en esos momentos – podemos elegir el camino a la libertad. No podemos cambiar algo si enfocamos toda nuestra atención a ese algo. Como dice Ken MacLean, es como tratar de manejar hacia adelante viendo por el espejo retrovisor. No llegas a ningún lugar en la vida viendo los lugares (situaciones) donde has estado o donde estás. Llegas mirando hacia dónde vas. Y ahora, más que nunca, mientras nos acercamos a la mitad de este experimento, es vital que continúes viendo hacia dónde vas. Es una elección consciente que debes hacer de manera repetida de aquí en adelante.


Hace como cuatro años, Kate regresaba de un viaje de negocios en Nuevo México y quedó atrapada por una tormenta de nieve en Texas Occidental. Los días antes de la tormenta habían sido calurosos y agradables y aunque había vivido tanto tiempo en Texas, no estaba preparada para la tormenta y el cambio de clima, por lo que no tenía abrigo, sombrero o guantes para protegerla. Y ya que ella vivía en una parte de Texas donde los inviernos eran no muy fríos tampoco estaba preparada para el cambio en las condiciones de manejo, ya que mientras bajaba la temperatura, la mezcla de aguanieve y nieve hacían que las carreteras estuvieran resbalosas y peligrosas.


Ella ansiaba llegar a casa, por lo que decidió no parar a buscar un hotel y continuó manejando. Esperaba que si continuaba manejando hacia el Este, saldría de la parte peligrosa de la tormenta. El sentido común le decía que tenía que quedarse en las carreteras principales, pero tenía mucho miedo. Al escuchar a dos hombres en una gasolinera comentar que yendo hacia el sur evitarían la tormenta, ella decidió arriesgarse y tomar uno de los caminos rurales.


Dentro de una hora estaba manejando en una pequeña carretera abandonada nada conocida para ella. No había autos en la carretera, ni casas a la vista. Para hacer las cosas peores, el celular había perdido la señal, así es que no podía pedir ayuda si se quedaba botada en esta carretera. Completamente sola en esta carretera en una peligrosa tormenta invernal, sintió como aumentaba su miedo con cada latido de su corazón.


Pensó en regresar a la gasolinera, pero al ver hacia atrás, la carretera estaba cubierta de nieve y le dio miedo pensar que podría resbalar, caer en el acotamiento y quedar atrapada si daba la vuelta, quedando en un mayor peligro. Solo había una cosa que hacer, continuar avanzando.


Al darse cuenta que sus manos le dolían por estar sujetando el volante tan fuerte, se forzó a relajarse. Puso música, y comenzó a cantar, dejando que sus dedos acompañaran el ritmo de la música. Después de unos cuantos minutos comenzó a notar lo hermoso del camino bajo esa cobija de nieve. Le dio gracias a Dios por haberle permitido ser testigo de tal belleza. Después de un rato, comenzó a ver su viaje como una aventura, una aventura que debiera ser disfrutada como una maravillosa experiencia de vida. De repente, lo que comenzó como un viaje aterrador por carreteras desconocidas en medio de terribles condiciones climáticas se convirtió en una hermosa experiencia que disfrutó, no porque hubieran cambiado las circunstancias, sino porque ella decidió ver las cosas de otra manera.


El negarnos a enfocar nuestros problemas generalmente suena algo como meter la cabeza en la tierra. Pero el ignorar algo no lo cambia.


Cuando enfocas tu pensamiento en algo mejor, algo hermoso, algo verdadero y rico y bueno; cuando te enfocas en lo que te hace sentir feliz, vivo y alegre, subes tu conciencia, incrementas tu vibración, y en esencia reestructuras la situación y el efecto que tiene en ti. No lo estás ignorando ni te estás resistiendo. Estás subiendo arriba de ello, estableciéndote en un terreno mental superior.


Y el elegir tierras altas es siempre una opción. Las tormentas de la vida van a ocurrir de vez en vez, tan inesperadas como la tormenta de nieve en Texas. Pero no hay ninguna razón por la cual tener miedo ya que nos damos cuenta de que podemos fluir con la situación al mantener nuestros pensamientos enfocados en tierras altas. Solo necesitas ir hacia el frente, eligiendo bendecir la situación en vez de estresarte, contento al disfrutar los paisajes en el camino, seguro de que tu destino está completamente afuera de la tormenta.


No importa lo que esté sucediendo en tu vida ahora mismo, no lo cambiarás ni un poco si te mantienes aferrado a tus percepciones de miedo. Así es que ríndete. Elige lo que preferirías vivir y deja que tus pensamientos te lleven allá. Sueña y fantasea, junta imágenes en tu mente que te hagan sentir bien y te llenen de alegría. Canta, ríe, juega y encuentra la belleza escondida en el viaje, pero rechaza ver cualquier otra cosa. Al hacer esto pronto te verás alejado de problemas y te verás viviendo con alegría.


Una vida mejor se crea eligiendo una cosa a la vez. Y las elecciones son tuyas.


La Acción del Día:

  1. Lee tu Plan de Negocio para la Prosperidad y las once cosas de tu lista de Agradecimientos.

  2. Coloca tu cuota de dinero del día de hoy en tu contenedor y lee la afirmación que está en el contenedor tres veces. Espera recibir algo en regreso.

  3. Bendice a todos los que están a tu alrededor, incluyendo a los otros participantes en este experimento. Imagina como aquellos a quienes bendices prosperan y se rodean del bien. Entonces bendícete a ti mismo e imagina lo mismo. Puedes continuar bendiciendo a la persona o personas en tu lista de bendiciones.


El Pensamiento del Día: