DIA 67. ¿Rico o Bueno?

Para introducir la segunda Ley Estratosférica del Éxito, la Ley de la Compensación, José, el personaje principal en Dar para Recibir, es llevado a conocer a Nicole, la joven, inteligente Directora General de una empresa de software educacional.


Durante su conversación inicial, José le pregunta si, en las etapas tempranas del desarrollo de su empresa, ella se preocupaba de que alguien le fuera a robar sus ideas. Nicole le responde que esto nunca cruzó su mente, pero que algo más la preocupó:


"...Tenía miedo de que todo se saliera de control y de que me convirtiera realmente en alguien exitoso," Nicole le admitió a José. "Me criaron con la creencia de que hay dos tipos de gente en el mundo. Hay la gente que se enriquece, y hay la gente que hace el bien. Mi sistema decía que puedes ser de un tipo o del otro. No puedes ser de ambos.


"La gente que era rica lo hacía tomando ventaja de los demás. La gente que en realidad se preocupaba por los demás y que ofrecía servicios – policías, enfermeras, voluntarios y, por supuesto, maestros –esos eran los buenos en el mundo, y ellos nunca podrían ser ricos. Sería una contradicción. Cuando menos, crecí con esa creencia."


Cuando José le preguntó que qué pasó para cambiar su forma de pensar, Nicole agregó:


"Miré lo duro que trabajaban mis compañeros, vi la cantidad de vidas de niños que estábamos cambiando. Y entendí que mi vieja creencia solo se estaba interponiendo en mi camino. No estaba funcionando. Así es que decidí cambiarla."


"¿Solo decidiste?" preguntó José.


"Sí. Lo decidí."


"Así es que, ¿puedes hacerlo así nada más?" dijo José.


"Cualquiera puede," ella sonrió notando la mirada dudosa de José, "¿Has inventado alguna vez un cuento?" José miró alrededor de la sala de juegos/juntas. Recordó sus días del kínder y se rió. "Claro que sí. Muchos."


"Tu vida funciona de la misma manera," le dijo ella. "La inventas. Ser rico o ser pobre son decisiones que tomas. Tú las inventas, aquí adentro." Dijo ella tocándose la sien con un dedo. "Lo demás es el resultado."


*********************************************************************************


Quería compartirles esta conversación entre José y Nicole, porque si son como la mayoría de la gente, puede ser que estén teniendo una conversación igual con ustedes ahora mismo. Y puede ser que comiencen a darse cuenta que es hora de tomar una nueva decisión.


Aunque el Experimento de la Prosperidad nunca se ha tratado del dinero, como tal, sería tonto pensar que no es un componente necesario de nuestra prosperidad en general. Podemos hacer más para ayudarnos y para ayudar a los que están a nuestro alrededor cuando tenemos un flujo abundante de dinero en nuestras vidas. Así de sencillo. La pobreza del mundo nunca se eliminará con más pobreza. Se eliminará con riqueza y con una extraordinaria consciencia acerca de la riqueza. Es la única forma de acabar con ella.


La Ley de la Compensación dice que nuestro ingreso está determinado por el número de personas que servimos y qué tan bien las servimos. Si encuentras la forma de impactar a millones de vidas, y estás abierto a permitir que el dinero fluya en tu vida, es muy, muy probable que tu ingreso se incrementará en proporción directa con el número de vidas que impactas. Esto no significa que tu impacto te proporcionará felicidad, seguridad o paz mental.


Podrías, por ejemplo, encontrar la forma de crear una nueva arma de guerra para aniquilar a millones de personas. Puede ser que ganes mucho dinero con tu creación, pero es posible que pases una vida entera sin poder dormir en paz por haberla creado.


Sin embargo, si puedes encontrar la manera positiva de impactar a millones de personas y estás abierto a dejar que el dinero entre en tu vida, es muy probable que además de que el dinero fluya en proporción directa al número de personas que impactes de manera positiva, tu sentido de felicidad, seguridad y paz mental también se incrementará.


¿Notas la diferencia entre el impacto y el impacto positivo?


Pero el tener un impacto positivo por si solo no significa que el dinero te hará feliz. El dinero no hace feliz a nadie. Nunca lo ha hecho. Eso es porque la felicidad es un trabajo interno. Es un trabajo interno que se desarrolla, en parte, con la forma en la que te conectas con el mundo a tu alrededor.


Es por esto que las bendiciones son una parte tan importante de este experimento. Cuando bendices a los demás, te sientes mejor tú porque has dado algo de ti. Entre más bendigas a la gente, más serás bendecido tú, porque te sientes mejor. Entre mejor te sientas, te sientes más feliz. Y aunque el dinero no te hará feliz, fluirá más fácilmente cuando estés feliz.