DIA 37. Actitud de Gratitud

Como ya has aprendido, el primer paso para crear una vida más próspera es pensar en lo que quieres. A través de la física cuántica, sabemos que nuestros pensamientos son poderosos, que lo que pensamos deja huella en las partículas y en las olas de energía que permean el universo, que esto causa que se colapsen a ser materia sólida, convirtiéndose en esa cosa o circunstancia que hemos pedido.


Mientras que todo pensamiento tiene el poder de imprimirse sobre la energía, la tendencia dominante de nuestro pensamiento es a lo que responde más rápidamente el Universo. Aunque algún pensamiento ocasional puede tener impacto, un pensamiento que se repite tendrá más impacto; en lo que no pensamos no tiene impacto en absoluto.


Ya que no puedes pensar algo continuamente y manifestar algo diferente, esto ciertamente te compromete a prestarle atención al tipo de pensamientos que estás generando repetidamente. También te compromete a trabajar en armonía con el Universo, lo cual básicamente significa que dejes de resistir lo bueno en ti y mejor te “dejes ir con la corriente. Debes permitir que el Universo trabaje contigo y que traiga lo que más deseas.


La gratitud es una expresión del permitir. Dice que entiendes que hay una substancia inteligente permeándolo todo y que tu sabes que todo, incluyéndote a ti mismo, está hecho de ello y que estás dispuesto a trabajar con ello para obtener lo que quieres.


A través de la expresión del agradecimiento, te alineas con la Fuente, conectándote con lo Bueno que hay en ti. Así como la manguera se convierte en el conducto a través del cual fluye el agua una vez que está conectada a la llave del agua, tú te conviertes en el conducto para que tus deseos fluyan una vez que estás conectado a la fuente del todo.


El agradecimiento sirve como unión, guiándote hacia lo que deseas en lugar de lo que no deseas.

Ya que no puedes pensar en dos cosas a la vez, es virtualmente imposible estar agradecido por algo y al mismo tiempo preguntarte porqué no ha llegado aun. Cuando estás expresando agradecimiento estás diciendo empáticamente que aunque no lo puedes ver todavía, sabes que ya te lo entregaron, y estás abierto a aceptarlo.


Hace unos años, Kate y su esposo manejaban hacia una ciudad como a 70 millas de distancia cuando se vieron atrapados en una fuerte tormenta de granizo. La velocidad del tráfico se redujo mientras que la lluvia y el granizo del tamaño de pelotas de softball golpeaban su auto y a los que estaban a su alrededor. Debido a que estaban atrapados en el tráfico en una carretera muy transitada con muy pocas salidas, no pudieron escapar de la tormenta. No solo estaban preocupados de que el parabrisas no pudiera soportar el golpeteo, pero su auto era nuevo y el imaginar su auto golpeado por el granizo los entristeció.


Ella había estado estudiando acerca de la fuerza del poder del agradecimiento y entonces comenzó a repetir de inmediato la palabra “Gracias”, ignorando el ruido de la tormenta e imaginándose alas de protección cubriéndolos, manteniéndolos a salvo. A pesar de los truenos y el golpeteo del granizo en el metal, durante los siguientes 30 minutos aproximadamente, solo permitió que esa pequeña palabra y esa imagen fueran el centro de su foco.


Finalmente pudieron seguir al auto en frente de ellos en una salida y llegaron al estacionamiento de una tienda. Aunque el granizo había parado unos minutos antes, la lluvia continuaba cayendo con fuerza, así es que una vez que se estacionaron, tomaron su paraguas y salieron corriendo del auto, hacia la tienda. Hasta que estuvieron en la tienda se les ocurrió pensar en ver cuanto daño había sufrido su automóvil.


En el medio de muchos autos con daños por el granizo y con parabrisas rotos, su auto parecía que acababa de salir de la agencia, sin ninguna marca. El auto que habían seguido estaba tan dañado como los que estaban estacionados alrededor de él, como prueba de la fuerza de la tormenta en la que habían estado atrapados, sin embargo su auto no mostraba daño alguno. Kate se dio cuenta inmediatamente que al mantener su pensamiento centrado en agradecer la protección, se había conectado con la única fuerza que podría protegerlos. El agradecimiento sirvió de agente conector.


Entendiendo la fuerza del agradecimiento, el apóstol San Pablo advertía a los cristianos de esa época que "fueran agradecidos en todas las cosas." El lo sabía, y tú lo debes de saber; en el momento en el que te permites sentirte insatisfecho con las cosas como están, comienzas a perder. Cuando fijas tu atención en lo que no quieres, esas cosas se empiezan a formar en tu mente, se transmiten a la energía donde, como la mano del alfarero en el barro, comienzan a dejar marcas. Muy pronto más de lo que no quieres comienza a fluir hacia ti.


Es mucho más sencillo ser agradecido; ver lo bello en lugar de la suciedad, ver el orden en lugar del caos; y lo extraordinario en lugar de lo ordinario. Es mucho más sencillo fijar nuestras mentes en lo mejor en lugar de pasar siquiera un momento contemplando cualquier cosa que sea menos.


Cuando eres una persona genuinamente agradecida, tu mente se centra en lo mejor y al hacerlo, comienzas a tomar la forma y las características del mejor y comienzas a atraer lo mejor que hay en ti. No hay nada mágico ni místico al respecto, sencillamente que así funciona el universo.


Por lo tanto es necesario cultivar el hábito del agradecimiento. Comienza a agradecer todo lo que te suceda y llegue a tu vida, sin importar lo que sea. Ya sea que lo entiendas o no, cada partícula de materia y cada circunstancia contribuye constructivamente a tu evolución, así es que siempre tienes una razón para agradecer aunque el mundo entero te diga otra cosa.


Comienza a agradecer continuamente, dejando que la palabra “Gracias” esté constantemente en tus labios. Incluye todo, cada persona y cada circunstancia en tu lista de cosas a agradecer, sin importar que tan aterradoras puedan ser.


Un buen lugar para comenzar expresando el agradecimiento es prestando mayor atención a lo que está bien en el mundo y menos a lo que está mal. Si has criticado a otros en el pasado, ahora es tiempo de detenerte. Quizá la crítica no te quite dinero, pero seguramente te robará alegría y te alejará de vivir en un estado de agradecimiento. No puedes juzgar a otra persona, otro lugar u otra situación y estar al mismo tiempo genuinamente agradecido. Para poder estar agradecido de cualquier cosa, debes primero poder reconocer el bien inherente en ti. No puedes hacerlo si estás ocupado juzgan