DIA 90. Soy Prosperidad

Bien, hemos llegado al último día del Experimento de la Prosperidad. Como te comenté ayer, esto no termina aquí. Realmente es el inicio. Ya tienes herramientas para desarrollar la prosperidad en tu vida. ¡Adelante!


Ahora, hoy vas a entregar tu regalo a la persona seleccionada. Envuélvelo y escribe una nota a la persona que será la receptora de este regalo tuyo, y si puedes, comparte tus aprendizajes con ella, quizá obsequiándole también una copia de este resumen. Si el receptor es alguien que también participó en este proceso, pídele que compartan entre los dos las experiencias y aprendizajes.


  • Da y Recibe.

  • Después piensa cómo te sientes por haber bendecido a alguien. Piensa en el bien que has hecho. Disfrútalo.

A continuación, te comparto un resumen de lo que vimos estos últimos 90 días:

  • El volverme una persona próspera es una prioridad en mi vida. Tengo todo el tiempo que necesito para lograrlo.

  • Cada vez que das para ganar, pierdes.

  • Tu deseo por ayudar a otro a tener abundancia, crea más abundancia para ti.

  • "Si lo de adentro está bien, lo de afuera estará bien también." El bendecir permite que lo de adentro esté bien.


Dar a los demás por medio de verlos e imaginarlos de la mejor manera posible; lo que nosotros queremos, es lo que veremos o desearemos que otros tengan.


La Ley de Oro menciona que debemos de hacer por los otros lo que queremos que ellos hagan por nosotros. Cuando, a través de las bendiciones, imaginamos que ellos tienen el mismo amor, felicidad, paz, prosperidad que deseamos para nosotros, estamos sembrando semillas de bendiciones que germinarán y crecerán, algunas en los jardines de los que bendecimos y algunas en nuestros propios jardines.


Para aquéllos de nosotros que elijamos seguir el Camino de las Bendiciones hacia la Prosperidad es muy importante que recordemos frecuentemente que el bien está presente aun cuando no podamos verlo.


¿Estoy listo para recibir estas cosas que deseo?


Las condiciones prósperas en tu vida las creas tu, de la misma manera que has creado las otras condiciones en tu vida hasta este momento.


La ley del Universo es la ley del abasto. Hay abundancia para todos. La esencia de la ley es que debes pensar en la abundancia, ver la abundancia, sentir la abundancia, creer en la abundancia. No permitas que ningún pensamiento limitante entre en tu mente. No existe ningún deseo para el cual no haya satisfacción en abundancia. Y si lo puedes visualizar en tu mente, lo puedes obtener en tu vida diaria.


Una bendición es un acto de fe, una afirmación de lo bueno dicha en la cara de la adversidad, el deseo de agarrarse de lo invisible mientras que te sostienes en la sombra de lo que aparenta ser.


La Prosperidad no es algo para lo que trabajamos. Es algo que dejamos entrar en nuestras vidas. Está parada afuera de nuestra puerta de la consciencia y toca gentilmente. No entrará sin que la dejemos entrar, sin embargo, nuestra labor no es tan solo reconocer el golpe en la puerta, sino soltar las cenizas de la limitación a las que hemos estado atados por tanto tiempo para dejar entrar la prosperidad.


El leer acerca de la prosperidad no es suficiente. Necesitamos pensar, soñar, hablar, saborear, oler y sentir la prosperidad también. Esto significa que es importante pasar tiempo cada día pensando en formas de incorporar más prosperidad a nuestras vidas.


La prosperidad se acerca a quienes hacen cosas para atraerla, se acerca a los que tienen consciencia acerca de la prosperidad.


El recibir es una parte vital del proceso, y si no estás dispuesto a recibir, no se puede completar el proceso.


Consigue un archivo y crea tu propio “Archivo del Destino” donde puedes guardar tu Plan de Negocios, tus fotos y otros estimulantes de tus sueños. Guárdalo en un lugar privado, y míralo a diario.


Confía en que la prosperidad está fluyendo hacia tu vida como debería: en el tiempo y la forma que más te beneficiará.


Decide convertirte en la persona próspera que quieres ser y antes de que lo sepas, estarás deshaciéndote de los patrones de fallar, enfermedad, limitación, odio, celos y preocupaciones y cambiándolos por pensamientos de éxito, salud, felicidad, amor y confianza.


No importa lo que esté sucediendo en tu vida ahora mismo, no lo cambiará